¿Deberíamos obligar a un niño a besarse para saludar?

¿Deberíamos obligar a un niño a besarse para saludar?

«Dale un beso a la dama», «Ven y dale un beso al abuelo y la abuela» … Todos hemos insistido un día u otro en que nuestros hijos concedan un beso a un interlocutor más o menos cercano. Para no disgustarle y al mismo tiempo demostrar que hemos enseñado a nuestros sinvergüenzas a ser corteses.

Hasta el día en que nuestros ruidosos se resistan, mostrando una mina de disgusto ante la simple idea de poner sus labios divinos en mejillas más o menos conocidas.

Pero, por cierto, ¿se debería obligar a un niño a besarse para saludar o no?

Seamos claros: el problema divide tanto a los padres como a los profesionales del cuidado infantil. Para algunos, es cortesía. Para otros, el incumplimiento del cuerpo del niño.

¿Por qué algunos padres insisten en que sus hijos le den un beso para saludar?

Hola, adiós, gracias… en nuestra sociedad, la educación llega a través de la cortesía. En este contexto, saludar es una de las comodidades sociales de las que muchos padres no se apartan. Significa que respetamos a los demás. Pero, ¿la cortesía induce a besar al otro sistemáticamente?

Para muchos adultos, besar a un ser querido es de buena educación. Muchos padres asocian el beso con un saludo. Debido a esto, tienden a obligar a sus hijos a inclinarse ante el ejercicio.

La mirada de los demás también pesa mucho. La negativa de un niño a darle un beso a cualquier interlocutor puede, por tanto, provocar un sentimiento de vergüenza en los padres, que entonces podrían sentirse juzgados.  

¿Por qué es recomendable no obligar a un niño a besar?

Para los especialistas en infancia, primero es necesario distinguir la cortesía y el afecto. Según el psiquiatra infantil Marcel Rufo, la cortesía es una de las reglas que se deben enseñar desde una edad temprana. El beso, en cambio, es una muestra de cariño, especialmente para un niño.

El profesional aconseja no obligar a un niño a dar un beso a los demás si no quiere. Por tanto, es necesario obtener su consentimiento. Después de todo, su cuerpo le pertenece y nadie tiene derecho a disponer de él sin su consentimiento. Debe tomar conciencia de ello lo antes posible y el simple beso que se le pide a la hora de saludar es una buena oportunidad para que ejerza su libre albedrío.

Marcel Rufo aconseja explicar a los que le rodean que el niño es modesto, que se niega a besar, pero que eso no lo exime de saludar. Suficiente para calmar ciertas situaciones embarazosas mencionadas anteriormente.

Aún así, según el psiquiatra infantil Marcel Rufo, un niño puede ser reacio a dar un beso porque está en pleno descubrimiento de la modestia. Por lo tanto, es recomendable respetar su voluntad para ayudarlo a construirse.

Obligar a un niño a dar un beso puede provocarle una incomodidad crónica. Especialmente cuando las personas que se encuentran no son de su familia ni de su séquito cercano. Forzarlo también lo devuelve a la idea de que su decisión sobre su cuerpo no cuenta y que su consentimiento no tiene valor. En esta situación, el niño pierde el control de su cuerpo.

A medida que crezca, su hijo aprenderá a distinguir el beso de amor del de cortesía. También descubrirá que podemos saludar a los demás de manera diferente, principalmente dándonos la mano.

Haz que digan hola de todos modos, pero a su manera, ahora mismo. Busquen alternativas juntos. Por ejemplo, puede enviar un beso inflado, estrechar la mano, saludar al llegar, guiñar un ojo … ¡hablar juntos!

Y usted ? ¿Obliga a su hijo a besarse para saludar?

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